El Informático enmascarado

28 July 2008

Trabajos ocultos

Filed under: Reflexiones — Enmascarado @ 7:30 am

The doctor: How come I’ve never seen you people before?

Okwe: Because we are the people you do not see. We are the ones who drive your cabs. We clean your rooms. And suck your cocks.

Doctor: ¿ Cómo es que nunca os hemos visto antes ?

Okwe: Porque nosotros somos las personas que ustedes no ven. Somos los que conducimos sus taxis. Somos los que limpiamos sus habitaciones. Y chup**** sus p*llas.

Negocios ocultos

Modifíquese adecuadamente (quitando también las referencias sexuales, claro) y podrá aplicarse al trabajo de un sysadmin estándar.

El administrador de sistemas

Filed under: Historias variadas, Reflexiones — Enmascarado @ 6:00 am

Para un momento. Deja lo que estés haciendo y echa un vistazo alrededor. ¿ Ya ? Seguramente estés delante de un ordenador. O un teléfono, o una PDA. Incluso quizás un iPhone. Lo que es seguro en todo caso, es que estarás leyendo esto gracias al trabajo de varios administradores de sistemas. Y no creo que nunca hayas pensado en ello.

Hay Trabajos nobles y trabajos necesarios. Los hay famosos, y los hay infames. Todos ellos tienen en común que siempre están mal pagados.

Luego también los hay como el de árbitro, abogado o incluso verdugo en sus tiempos, en los que nadie cae salvo cuando no se hacen perfectamente.

Y luego está el de administrador de sistemas (informáticos).

Puede sonar presuntuoso considerar de forma especial ese puesto, pero es que tiene cualidades diferenciadas con respecto a muchos otros. Para empezar, es de existencia relativamente reciente: para el público general, la informática no tiene mas de 20 años, con el desconocimiento que eso implica. Y es lo suficientemente ‘exótico’ como para que pocos se interesen por lo que supone desempeñar esa labor.

El administrador de sistemas tiene que tener ciertas cualidades para poder desempeñar bien su trabajo. Debe ser un poco friki (en realidad, suele ser muy friki) porque sus habilidades requieren un punto de obsesión sobre los detalles. Ha de tener, por supuesto, capacidades para el pensamiento lógico y analítico. Debe reaccionar ante los imprevistos y las situaciones desconocidas sin nervios innecesarios. Y ante todo debe tener un grado alto de aguante. O de masoquismo.

Al administrador de sistemas, lo mejor que le puede pasar es que le critiquen a sus espaldas, sobre ‘lo poco que trabaja, vagueando todo el día delante de la pantalla’. Si le difaman así, eso es buena señal: todo va bien, y su trabajo está cubierto. De nada importan las 12 horas que puede haber tenido que pegarse para que todo esté así: si todo va bien, es que no trabaja; y si algo va mal, es que no ha hecho bien su trabajo.

El administrador de sistemas tiene que poder soportar que le pidan imposibles, como que un ordenador funcione con cualquier tipo de wifi, en cualquier lugar del planeta; cualquier explicación sobre las variables que pueden intervenir no vale de nada, porque ‘a mi primo le va su tátil en todos los sitios’. Argumentar sobre la dificultad del argumento ‘todos los sitios’ le hará parecer pedante, y buscapeleas. Lo que tiene que hacer es callarse y agachar la cabeza, que para eso está.

La opinión del administrador de sistemas siempre es superflua, siempre es redundante, siempre es excesiva…. en la prevención. A la hora de prevenir, todo el mundo considera que los riesgos son pequeños o asumibles. Luego, cuando la situación revienta, y hay crisis, llegamos a la fase ‘de los pitufos’.

Como los pitufos cuando gargamel atacaba la aldea, cuando hay crisis, todo el mundo corre en busca del sysadmin. Los planes de contención y los protocolos son innecesarios, y toda discusión pasada sobre ‘tal o cual forma no es la más adecuada de hacer las cosas’ ha pasado la frontera de la no-existencia. Siendo un mini-11s, la situación es similar a aquel. Cuando hay catástrofe, se busca desesperadamente la seguridad. Cuando todo revienta, el sysadmin tiene que tener la situación controlada. Y ¡ay de él!, si no la tiene. Nada importa si los servidores de otros ‘mueren’ cada pocos meses, y los de él cada muchos años; cuando pasa, es que no ha hecho bien su trabajo. Y si nunca pasa, es que no tiene nada que hacer, y vaguea todo el día, cuando podría estar haciéndome esta cosilla que tengo pendiente.

El sysadmin tiene que dedicar cada hora de su tiempo libre a aprender, a investigar, a estudiar; tiene que estar a la última en todo lo último, ya sea para implantarlo, o para saber por qué NO implantarlo. Mientras que los programadores, diseñadores, comerciales, etc. suelen terminar su trabajo con su jornada oficial, la jornada del sysadmin es inexistente, por cuanto es 24 horas al día, 7 días a la semana. Si el servidor falla un domingo 1 de enero a las 4 AM, al que se llama es al sysadmin. Porque no ha hecho bien su trabajo, y encima se permite estar de fiesta.

El sysadmin tiene que preocuparse por los riesgos comerciales y legales de la empresa para la que trabaja, incluso por encima del dueño de la misma, que suele no conocer (ni quererlo) los riesgos de tener un emule en la oficina descargando de todo a todo trapo. El sysadmin tiene que hacerlo, porque es su trabajo, o aún si no lo es, le preocupa y le importa. El sysadmin medio suele ser así de pesado y metomentodo.

Cuando el sysadmin soluciona en 5 minutos un problema que ha tenido empantanado a alguien durante mas de una hora, ese alguien, en el mejor de los casos, pensará: con lo fácil que era arreglarlo, y mira lo que ha tardado en venir. Seguro que estaba con videojuegos. Que el sysadmin haya estado una hora descartando posibles culpables del problema, incluyendo las patadas que dan los users a los servidores, no importa. El sysadmin tiene que saber, aún a costa de los users.

El sysadmin podría muy bien ser una versión moderna del verdugo del pueblo, el cual tenía su propia taza en la taberna porque nadie quería beber donde él bebía. El sysadmin suele tener poca vida social, porque no suelen dejarle tenerla. Y cuando ya puede, pues no tiene costumbre.

Y todo eso por no hablar de los que han instalado un par de veces un Windows XP, y ya se saben expertos en sistemas. Que a veces, incluso te dicen que Windows Vista funciona perfectamente fluido con 512 MB de RAM. El sysadmin no puede discutir posibles: si es inteligente, lo que hará es aceptar la hipótesis y programar la demostración. Entonces, casualmente, todo se desvanece en las sombras.

Si el pc no puede dar música, el sysadmin tiene que arreglarlo. SI la aceleración 3d chula no chuta, el sysadmin tiene que arreglarlo. Si no se puede usar la ultima aplicación ultra-mega-hiper-guay 3d de mapas pijocuanticos, el sysadmin tiene que arreglarlo. Por supuesto, nada de esto es urgente, nada recibe presión. Solamente se sugiere. Y si no está en 10 minutos, vendrán los cuchicheos y las críticas, porque claro, el sysadmin se toca las narices todo el día. Y eso son casos tontos, que al sysadmin hasta gusta de arreglar, por aquello de que su trabajo es su hobby. Y suelen agradecérselo. Lo genial empieza cuando es el culpable de que los pobres trabajadores no puedan rendir al 500%. Pobrecitos users.

A todo esto, al sysadmin nunca se le dirige una palabra de agradecimiento. Nunca se le ocurre a nadie decir ‘mira, dicen que este nuevo virus está haciendo estragos, y aquí nada, bien hecho’. O ‘Que bien que te hayas partido los cuernos durante tres días con sus noches para encontrar la solución a este problema tan extraño, gracias por tu esfuerzo’.

Sin embargo, aquel al que el domingo le pita el móvil con una alerta, es al sysadmin. Aquél que tiene que coger un servidor un viernes, hacerle vudú el fin de semana, y entregarlo impoluto el lunes a las 7 de la mañana, es el sysadmin. El sysadmin es el que se asusta, cual galo axteriano, cada vez que hay tormenta eléctrica, no vaya a ser que Endesa caiga sobre su cabeza. Es aquél que tiene que saber, en todo momento, cualquier cuestión mínimamente relacionada con sus sistemas, redes y servicios, es el sysadmin. Si lo sabe bien y completo, es que su trabajo es muy fácil. Y si no lo sabe, bueno, ya saben ustedes qué toca.

La mayor suerte que puede tener un sysadmin, es tener un jefe/socio que haya sido sysadmin, porque al menos hablarán el mismo lenguaje y habrán pasado por las mismas penurias. Serán compañeros de trinchera. También es de agradecer, cuando trabaja con programadores-colegas y no con simples users, porque entienden, al menos en parte, que las cosas no salen bien a la primera solas, sobre todo si entra en marcha el factor X, el factor humano. Pero desgraciadamente, esto son contadas excepciones.

El pasado 25 (último viernes de Julio) fue el día internacional de los administradores de sistemas. Coged el teléfono, enviadles un email, invitadlos a una cocacola. Recordadles que todo su esfuerzo, toda su dedicación, vale de algo. Que los consideráis en algo.

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